La estación de Metro de Chamberí, fue diseñada por el arquitecto Antonio Palacios, e
inaugurada el 17 de octubre de 1919, era una de las ocho estaciones de la Línea 1, la primera que se construyó en Madrid con la aportación de un millón de pesetas del Rey Alfonso XIII y varios inversores más. Su cercanía con las estaciones de Bilbao e Iglesia conllevó su clausura, el 21 de mayo de 1966, y ello debido a una remodelación de la Línea 1 de Metro:
los andenes se ampliaron de 60 a 90 metros con la finalidad de permitir
la circulación de trenes de hasta seis coches, y la cercanía con ambas
estaciones propició que la parada los convoyes en Chamberí dejase de ser
rentable. La estación permaneció inutilizada durante más de cuarenta
años, reduciendo los trenes su velocidad cuando atravesaban sus
instalaciones, a las que se recortaron los andenes para facilitar la
circulación.